Art. 118: citación en garantía
El damnificado puede citar en garantía a la aseguradora del responsable, y esta no puede oponerle defensas nacidas después del siniestro.
Normativa comentada
La Ley de Seguros regula un contrato con una particularidad estructural: el asegurado depende, por diseño, de la buena fe y la diligencia de la aseguradora al momento del siniestro, exactamente cuando más lo necesita. Estas fichas comentan los cuatro artículos que más pesan cuando esa diligencia falla y aparece un rechazo.
Todo empieza con la denuncia del siniestro (artículo 46), que el tomador debe hacer dentro de los tres días de conocerlo, salvo que la aseguradora ya estuviera interviniendo en su comprobación. Si la aseguradora invoca el incumplimiento de alguna carga —esta u otra—, entra en juego el régimen de caducidad (artículo 36), que exige probar que ese incumplimiento influyó realmente en el siniestro o en la extensión de la obligación, no la sola existencia formal del incumplimiento. Una vez recibida toda la información, la aseguradora tiene un plazo de treinta días para pronunciarse (artículo 56), con una consecuencia contundente para su silencio: se considera que aceptó el siniestro. Y sobre todo esto pesa un reloj corto: la prescripción de un año (artículo 58) para cualquier acción fundada en el contrato de seguro.
La Ley 17.418 tiene más de cincuenta años, y aun así sigue siendo el marco central del contrato de seguro en Argentina, con reformas puntuales pero sin un reemplazo integral. Esto tiene una consecuencia práctica relevante: buena parte de la jurisprudencia y la doctrina que interpretan estos artículos son igual de antiguas o incluso anteriores, lo que exige contrastar siempre el criterio judicial actual antes de asumir que una interpretación de hace treinta años sigue aplicándose sin matices. El texto que citamos en cada ficha es siempre el actualizado, con sus reformas incorporadas, verificado contra Infoleg.
El damnificado puede citar en garantía a la aseguradora del responsable, y esta no puede oponerle defensas nacidas después del siniestro.
Si un mismo hecho dañó a varias personas, la indemnización del seguro se reparte a prorrata entre todas, y los juicios se acumulan ante un solo juez.
Pasados tres años del contrato, la aseguradora de vida no puede invocar reticencia para negar el pago, salvo que haya sido dolosa.
El suicidio libera a la aseguradora de pagar, salvo que el contrato haya estado vigente sin interrupciones durante tres años.
El artículo que regula cuándo el incumplimiento de una carga hace caducar el derecho del asegurado, exigiendo que haya influido en el siniestro.
Si el riesgo cambia tanto que el asegurador no hubiera contratado en esas condiciones, la ley lo considera causa especial de rescisión.
Si la agravación del riesgo depende de un hecho tuyo, hay que denunciarla antes de que ocurra; si es por un hecho ajeno, apenas te enteres.
Si la agravación es por un hecho tuyo, la cobertura queda suspendida y el asegurador tiene siete días para decidir si rescinde el contrato.
Si comunicaste a tiempo la agravación, la aseguradora solo cobra la prima proporcional; si no la comunicaste, cobra la prima del período completo.
El artículo que exige denunciar el siniestro dentro de tres días, salvo que la aseguradora ya haya intervenido en su comprobación.
Declarar algo falso u omitir un dato que hubiera cambiado las condiciones del seguro hace nulo el contrato, pero hay solo tres meses para invocarlo.
El artículo que da a la aseguradora treinta días para pronunciarse sobre el siniestro, con el silencio equivaliendo a la aceptación.
El artículo que fija en un año el plazo de prescripción de las acciones del contrato de seguro, con reglas propias para primas en cuotas y seguros de…
Sin dolo, la aseguradora puede anular devolviendo la prima, o reajustar el contrato al riesgo real; con dolo, se queda con todas las primas y no paga…
Si el siniestro ocurre mientras la aseguradora todavía tiene tiempo para impugnar por reticencia, no debe nada, salvo el valor de rescate en vida.
Buena parte de las cargas y obligaciones que después una aseguradora invoca para rechazar un siniestro están detalladas en las condiciones particulares y generales de la póliza, no solo en el texto general de esta ley: plazos de aviso ante determinados eventos, medidas de seguridad exigidas, límites de cobertura según el tipo de riesgo. Revisar esas condiciones al contratar —y no recién cuando ya ocurrió el siniestro— es la mejor forma de evitar sorpresas, y de saber de antemano exactamente qué cargas hay que cumplir y cuándo, en lugar de descubrirlas en la letra chica de un rechazo.
La ley considera que la omisión de pronunciarse en ese plazo importa la aceptación del siniestro, con todas las consecuencias que eso implica para la aseguradora.
No automáticamente: el régimen de caducidad exige que ese incumplimiento haya influido realmente en el siniestro o en la extensión de la obligación del asegurador, y además la aseguradora tiene sus propios plazos y requisitos para alegarla válidamente.
Un año desde que la obligación se volvió exigible, un plazo que no puede acortarse ni siquiera por acuerdo entre las partes.
Para verificar lo que decimos, siempre con la fuente primaria a mano:
Conti Abogados — Ciudad de Buenos Aires
Contanos qué te pasó y qué documentación tenés. Te decimos con claridad qué se puede hacer, en qué plazo y qué necesitamos de tu parte para empezar.
Consultas solo por mensaje: no atendemos llamadas. Respondemos por WhatsApp de lunes a viernes, de 9 a 19.