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CONTIABOGADOS

Normativa comentada · Código Procesal Civil y Comercial de la Nación

Art. 526 CPCCN: qué pasa si el deudor no se presenta a reconocer su firma

Citar al deudor a reconocer su firma no es un trámite que dependa de su buena voluntad para prosperar: la ley construye un sistema donde no presentarse, o presentarse a evadir una respuesta clara, produce exactamente el mismo efecto que reconocer el documento.

Respuesta directa

El art. 526 CPCCN establece que la citación al deudor para reconocer su firma se hace bajo apercibimiento de tener el documento por reconocido si no comparece o no contesta categóricamente. La comparecencia debe ser personal: no puede reemplazarse por un escrito ni por un gestor. Si no comparece o no prueba justa causa de inasistencia, se aplica el apercibimiento y el documento se tiene por reconocido como si el deudor lo hubiera hecho personalmente.

Texto oficial vigente

Citación del deudor

Art. 526. La citación al demandado para que efectúe el reconocimiento de su firma se hará [...] bajo apercibimiento de que si no compareciese o no contestare categóricamente, se tendrá por reconocido el documento [...] El citado deberá comparecer personalmente y formular la manifestación ante el juez. Dicha manifestación no podrá ser reemplazada por un escrito; tampoco podrá formularse por medio de gestor.

Fuente: Código Procesal Civil y Comercial de la Nación — verificado el 2026-09-13.

Comentario

El artículo regula el paso central del trámite de preparación de la vía ejecutiva del artículo 525: la citación del deudor para que reconozca o desconozca su firma en el documento presentado. La citación se hace bajo apercibimiento: si el citado no comparece, o comparece pero no contesta categóricamente —es decir, evade una respuesta clara de "sí, es mi firma" o "no, no es mi firma"—, la ley aplica una consecuencia automática: se tendrá por reconocido el documento, con el mismo efecto que si el deudor lo hubiera reconocido expresamente.

La norma impone además dos exigencias de forma estrictas sobre cómo debe producirse esa comparecencia: debe ser personal, ante el juez, y esa manifestación no puede reemplazarse por un escrito ni formularse por medio de un gestor. Esta exigencia de comparecencia personal responde a la naturaleza del acto: reconocer o desconocer una firma propia es algo que, por su carácter personalísimo, la ley no permite delegar ni resolver por escrito a distancia, a diferencia de otros actos procesales donde sí se admite la representación amplia.

El párrafo final resuelve una situación frecuente en ejecuciones con varios codemandados: el desconocimiento de la firma por alguno de los coejecutados no impide que el trámite avance respecto de los deudores que sí reconocieron el documento, o a quienes se los tuvo por reconocido por incomparecencia. Esto significa que una ejecución con múltiples deudores no queda paralizada en su totalidad por la resistencia de uno solo: avanza igual respecto de quienes reconocieron, mientras que respecto del que desconoció, corresponde seguir el trámite de comprobación pericial que prevé el artículo 528 de este mismo código.

El artículo 527, inmediatamente siguiente, cierra la secuencia con una regla que conviene tener presente junto a esta: reconocida la firma del instrumento, la acción ejecutiva queda preparada, aunque el deudor se hubiese negado a reconocer el contenido del documento. Es decir, el deudor puede intentar decir "sí, es mi firma, pero no estoy de acuerdo con lo que dice el texto" —esa negativa de contenido, por sí sola, no impide que la acción ejecutiva quede preparada una vez reconocida la firma—.

Cómo se usa en la práctica

Al preparar la vía ejecutiva sobre una factura o un remito firmado, conviene anticipar que la incomparecencia del deudor —lejos de ser un obstáculo— suele jugar a favor del acreedor, porque activa el apercibimiento de tener el documento por reconocido. El desarrollo completo de esta estrategia está en la guía de cobro de facturas impagas de este sitio.

Preguntas frecuentes

Cité a mi deudor a reconocer su firma y directamente no se presentó, ¿tengo que empezar de nuevo?

No: la incomparecencia, sin justa causa probada, activa el apercibimiento legal de tener el documento por reconocido, con el mismo efecto que si el deudor lo hubiera reconocido personalmente.

El deudor reconoció que la firma es suya, pero dice que el contenido del documento no es correcto, ¿eso frena la ejecución?

No: según el artículo 527, reconocida la firma, la acción ejecutiva queda preparada aunque se hubiese negado el contenido del documento. La discusión sobre el contenido se da en otra etapa, no impide preparar la vía.

Demandé a dos codeudores y uno reconoció su firma pero el otro la desconoció, ¿se frena todo el trámite?

No: el desconocimiento de uno de los codemandados no impide que el trámite avance respecto de quien sí reconoció. Respecto de quien desconoció, corresponde seguir el procedimiento de comprobación pericial de la firma.

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Esta página comenta el artículo. Si ya tenés el problema encima, la guía práctica es Cobro de facturas impagas.

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